Al igual que las personas, los perros deben ejercitar tanto el cuerpo como la mente. El antepasado del perro, el lobo, recorre una distancia de aprox. 20 km cada día. Es fundamental evitar atarlos por periodos largos de tiempo, ya que un perro que se mueva poco corre el riesgo de padecer problemas parecidos a los de los seres humanos: sobrepeso, sobrecarga de las articulaciones, enfermedades cardiovasculares, inmunodeficiencia, así como una mayor probabilidad de enfermedades de la piel y estrés.

ATENCIÓN:

Un perro que permanece atado las 24 horas del día los siete días de la semana, inevitablemente desarrollará problemas de conducta tales como ansiedad, agresividad y exceso de vocalizaciones (ladridos).

El exceso de vocalizaciones es una reacción de defensa ante la incapacidad de esconderse o defenderse debido a que la cuerda que lo sujeta se lo impide, por lo tanto, un animal que ladra en exceso no será apto como perro guardián, ya que ladrará al escuchar el más mínimo sonido y no será capaz de identificar una verdadera situación de alarma.

SALUD Y CUIDADOS

En la salud de su perro también desempeña un papel importante el estado físico.

Cuando sea necesario, solicite los servicios de un médico veterinario.

Piel

La mejor protección frente a los parásitos externos es un cuidado esmerado de la piel y un entorno limpio.
Aumentar la higiene en la cama del perro y, a ser posible, que ésta pueda lavarse con agua hirviendo.
Para la mayoría de los perros, el cepillado diario resulta muy gratificante.
El pelo enredado debe desenmarañarse con cuidado con un peine especial.
Bañe al perro únicamente cuando esté muy sucio. Lo ideal sería que utilizase un shampoo para perros con un pH neutro.
Tras el baño, séquelo bien con una toalla.
 

Ojos

Las secreciones acumuladas en el rabillo del ojo deberían eliminarse gentilmente con una servilleta limpia de papel cada mañana.
 

Orejas

Es importante que inspeccione con regularidad las orejas de su compañero.
Las razas con orejas caídas pueden desarrollar problemas debido al calor, la humedad y los cuerpos extraños.
El pabellón auditivo debería limpiarse cada semana con una loción fungicida para las orejas (disponible en establecimientos especializados, favor de consultar), frotándolas con un paño humedecido.
Si el canal auditivo del perro está sucio, aplique algo de loción y de un masaje suave sobre éstas.
Después, cuando el perro se sacuda, la suciedad se eliminará por sí sola.
No corte nunca el pelo de las orejas.
 

Dentadura

Procure examinar la dentadura de su perro cada semana.
Si tuviera las encías inflamadas, dientes partidos o un aliento desagradable, llévelo al veterinario.
Los perros también pueden tener problemas de sarro. El veterinario puede eliminarlo con la ayuda de anestesia.
Utilice un hueso masticable o un alimento seco especial que contribuya a eliminar el sarro.
 

Patas

Lo ideal es que examine las patas del perro después de cada paseo.
Los cuerpos extraños clavados, como fragmentos de cristal o espinas de plantas, pueden provocar inflamaciones si no se extraen.
 

Desparasitación

La eliminación periódica de lombrices es fundamental para proteger al perro de los parásitos internos. Además, algunos tipos de lombriz pueden transmitirse al ser humano.
Los medicamentos para desparasitar a su perro vienen como pasta, en forma de pastillas o como tintura que se gotea en la nuca. Eso sí, consulte y compre únicamente los productos recomendados por su médico Veterinario.
 

Vacunación

Además de mantener, alimentar y cuidar a su mascota de forma correcta, también es necesario vacunarla.
Las vacunas protegen al perro de graves enfermedades durante toda su vida.
Al principio, los cachorros están protegidos contra los agentes patógenos gracias a la leche materna.
Esta protección natural dura tan sólo un par de semanas, de forma que el sistema inmunológico de los cachorros debe ser estimulado desde una fase temprana mediante la vacunación.
El médico veterinario le asesorará sobre las vacunas básicas para su perro y los períodos de vacunación.
Cuando el veterinario vacune por primera vez a su mascota, se le expedirá la cartilla de vacunación.
En este documento no sólo se incluyen datos sobre las vacunaciones, sino también datos personales para poder identificar a su perro.
La cartilla de vacunación es el documento de identidad de su perro.
Guarde en lugar seguro la cartilla de vacunación y preséntela siempre cuando tengan lugar las vacunaciones de refuerzo.
 

PRECAUCIONES

Reconocer y evitar peligros Algunos objetos de apariencia inofensiva pueden ser peligrosos o venenosos para su perro. Aprenda a reconocer y a evitar los siguientes peligros:

Calor excesivo: Dado que los perros apenas tienen glándulas sudoríparas y que su cuerpo se enfría a través del jadeo, corren el riesgo de un golpe de calor tras muy pocos minutos de calor excesivo. En verano no debe dejar al perro dentro del coche, incluso aunque esté a la sombra. Un golpe de calor puede resultar mortal para su mascota. Los síntomas son que el perro está muy débil, que puede quedarse inconsciente y que respira con dificultad. Su temperatura corporal es entonces muy alta. Si detecta estos síntomas en su perro, póngale paños húmedos por encima o refrésquelo salpicándolo con agua y llévelo al veterinario lo antes posible.
 

Veneno: Asegúrese de que no existen sustancias venenosas al alcance de su perro. Cuando lo saque a pasear, no le deje comer de ningún animal muerto. Algunos de los productos que deben mantenerse alejados de su perro son el veneno para ratas, insecticidas, productos fitosanitarios, fertilizantes, productos de limpieza, anticongelantes, plantas venenosas, medicamentos, nicotina, alcohol.
 

REVISIÓN VETERINARIA

Aunque su perro no muestre ningún problema de salud, debe llevarlo al Veterinario por lo menos una vez al año para que lo examine.

El Médico Veterinario puede detectar a tiempo posibles enfermedades.

Al igual que con los humanos, cuanto antes se detecte una enfermedad, mayor será la probabilidad de curación.

Su perro no puede decirle cómo se encuentra ni qué le duele.

Para que su mascota goce de la mayor probabilidad de cura, es importante reconocer a tiempo los síntomas de las enfermedades y llevar a cabo un tratamiento.

Por ello, resulta muy útil recordar bien el comportamiento habitual del perro.

No ignore nunca los siguientes cambios de conducta, pues pueden manifestar la presencia de enfermedades:

Agresividad anormal: Si su perro muestra una conducta agresiva de repente, puede significar que así intenta evitar ciertos dolores.
Por ejemplo, si tiene un hueso roto o una herida inflamada, las caricias normales pueden resultarle muy dolorosas y molestas.

Apatía y pérdida de apetito: Para el dueño de una mascota, resulta muy fácil identificar la apatía anormal de su perro.
Además, en caso de enfermedad, el perro puede mostrar una mirada sin brillo y pérdida de apetito. Si los síntomas duran más de un día, visite al veterinario.

Arrastre del trasero: Cuando el perro se sienta sobre su parte trasera y la arrastra por el suelo, suele ser un indicio de que tiene las glándulas anales obstruidas o una inflamación en la zona anal.
También es posible que el perro tenga fuertes picores debido a las lombrices. Llévelo a revisión.

Instintos de curación

Durante su larga evolución, los perros han ido recopilando experiencias sobre enfermedades, las cuales las transmiten como conocimientos instintivos. En el caso de los perros domésticos, todavía hay conductas orientadas hacia el mantenimiento del estado de salud. Algunos modos de comportamiento que nos pueden resultar incompresibles a veces tienen aquí su explicación: Lamerse y comer tierra o piedrecillas: Manifiesta el instinto de hacer frente a la falta de minerales.

Dele a su perro complementos alimenticios ricos en minerales, su médico le indicará el adecuado.

Comer gran cantidad de hierba o lamer las alfombras: Cuando su perro come mucha hierba al sacarlo a pasear es que está intentado eliminar una sensación de presión en el tracto digestivo.
Roer objetos: Durante los seis primeros meses, casi todos los cachorros muestran un especial afán por roerlo todo. De manera instintiva, intentan estimular el cambio de dentadura que tiene lugar durante este período. Como alternativa, puede darle un hueso masticable o una prenda vieja bien anudada.
 

Reconocer la infestación parasitaria

La detección de una infestación parasitaria no es siempre sinónimo de falta de cuidado; los parásitos están por todas partes, por lo que resulta muy difícil proteger al perro. Existen dos grupos de parásitos caninos:

Parásitos externos, en la piel o en el pelo, como, p. ej., pulgas, piojos, garrapatas y ácaros.
Parásitos internos, dentro del organismo del perro, como diferentes ascárides, anquilostomas, esporas y solitarias.
 

Las siguientes instrucciones le ayudarán a identificar una infestación parasitaria:

PULGAS: Las pulgas son de los parásitos más habituales en el mundo canino. Los síntomas típicos son que el perro se rasque o se mordisquee de repente, sobre todo la zona de las grupas. Las picaduras de las pulgas se ven como diminutos puntos rojos. Debido a la velocidad con que se mueven, las pulgas son difíciles de descubrir.

Una pista inequívoca de la existencia de pulgas suele ser la presencia de sus excrementos: si, al cepillar al perro, encuentra pequeños granos negros, cójalos con un trozo de papel de cocina húmedo. Si se trata de excrementos de pulga, el grano soltará un líquido rojo debido a su contenido sanguíneo.

Muchos perros tienen alergia a la saliva que transmite la pulga cuando pica. La consecuencia son es enrojecimiento severo y grandes heridas en la piel.

También las personas pueden sufrir la picadura de estos insectos. El tratamiento contra las pulgas resulta complicado, ya que las larvas no sólo habitan en el perro, sino también en el entorno donde vive. Su médico veterinario le informará acerca de si es necesario desinfectar todo el entorno con insecticida o si es suficiente con el tratamiento del perro.

PIOJOS: Si su perro se rasca y se mordisquea en exceso, se trata de un caso de infestación por piojos, pueden verse a simple vista. En el pelo del perro podrá localizar las liendres, que son los huevos de los parásitos, como diminutos puntos brillantes blancos. Aunque los piojos no se transmiten a las personas, el perro infestado debe ser tratado lo antes posible. La succión de la sangre por parte de los piojos provoca terribles picores en su mascota que, al rascarse, puede incluso provocarse heridas.

GARRAPATAS: La mordedura de la garrapata suele darse en la zona de la cabeza y del cuello. A menudo, al perro no le molesta la presencia de las garrapatas; sin embargo, es importante eliminarlas rápidamente (en un plazo de 24 horas) ya que pueden transmitir distintas enfermedades. Procure siempre extraer las garrapatas sin decapitarlas. Si no fuera posible, visite al médico veterinario para que las extraiga y así impedir que se inflamen.

ÁCAROS: Los ácaros se alimentan de las pequeñas escamas de la piel. Algunos tipos de ácaros excavan vías en las capas superficiales de la piel del perro, donde viven y depositan sus huevos. Son los ácaros los causantes de un picor muy peculiar.

Para su diagnóstico, el veterinario toma una raspadura muestra de la piel del perro. En caso de infestación, los ácaros y sus huevos se pueden ver en el microscopio. La terapia consiste en bañar semanalmente al perro infestado con un producto que combata los ácaros. Otra terapia consiste en inyectar un medicamento que elimina los ácaros del interior del organismo del perro, consulte a su médico, él le indicará el tratamiento a seguir.

LOMBRICES: Los huevos de lombriz son tan pequeños que no se pueden ver a simple vista. Por tanto, no resulta sorprendente que su perro pueda infectarse olfateando en lugares aparentemente limpios. Los huevos y las larvas de lombriz mantienen su capacidad infecciosa durante meses y años.

Los perros pueden verse afectados por solitarias, ascárides, anquilostomas y tricocéfalos. Viven en el intestino del perro, sin embargo, las ascárides también pueden habitar en el hígado o en los pulmones. La solitaria también puede transmitirse al ser humano.

La transmisión no tiene lugar exclusivamente a través del contacto con animales infectados o por olfatear excrementos infectados; el perro puede infectarse con huevos de lombriz a través de las patas y la piel o incluso de las tetas o la leche materna.

En el caso de la solitaria, la carne cruda, los roedores apresados o las pulgas pueden ser también origen de la infección.
Las lombrices pueden provocar diarrea, inmunodeficiencia, pérdida sanguínea y, en los cachorros, incluso la muerte.
 

Si descubriese restos de lombrices en los excrementos del perro, piense de inmediato en visitar al médico veterinario para aplicar un tratamiento.

Si las pulgas han sido las causantes de la infección de las lombrices, también deberá proceder a eliminar las primeras.