Contenido del curso
Formación exclusiva para Vigilante de Explosivos
4.1 La Destrucción de Explosivos.

Introducción

La destrucción de los explosivos industriales y sus accesorios, entendiéndose por tal su descomposición de forma que no pueda producirse su regeneración, es una operación que exige la adopción de una serie de precauciones específicas y, particularmente cuando se trata de cantidades de cierta consideración, el asesoramiento de un técnico, especialista en explosivos, que dirija los trabajos y establezca las medidas de seguridad necesarias en cada caso.

Sin embargo, puede presentarse la necesidad de tener que destruir con urgencia algunos explosivos o accesorios, sin posibilidad de solicitar el consejo de un especialista.

Estas recomendaciones recogen una seria de conceptos básicos aplicables en estos casos.

Como recomendación previa, hay que aconsejar el máximo cuidado en la destrucción de explosivos; se trata de una operación no habitual en la que deben de extremarse las precauciones sobre las preceptivas en la utilización normal de los explosivos.

Ha de tenerse en cuente, además, que, exceptuando los casos aislados en que se destruyen explosivos útiles, por corresponder a restos que o no interesa o no se pueden almacenar en depósitos adecuados, la mayoría de las destrucciones lo son de explosivos ,o accesorios inservibles, cuyas características pueden estar modificadas y, por tanto, presentar riesgos no habituales.

Sistemas de destrucción

Para la destrucción de los explosivos y los accesorios pueden utilizarse diversos métodos que cabe clasificar en:

  • Destrucción por combustión.
  • Destrucción por explosión.
  • Destrucción por disolución.

En principio el método de destrucción más aconsejable, en la práctica de las explotaciones mineras, consiste en provocar la explosión de los materiales a destruir, dado que esto es la aplicación de los sistemas habituales de trabajo, sin más diferencia, en todo caso, que la existente entre una explosión controlada en un barreno y una explosión al aire.

Sin embargo, la proximidad a zonas habitadas puede impedir la aplicación de este método; la explosión al aire origina una fuerte onda aérea, con los consiguientes riesgos y molestia.

En estos casos, debe adoptarse la destrucción por fuego (combustión), ya que la probabilidad de que la combustión se transforme en detonación es mínima, siempre que se adopten las precauciones adecuadas. 

Con independencia del sistema de destrucción que se adopte, por explosión o por combustión, deben considerarse unas distancias de seguridad tanto respecto a zonas habitadas y vías de comunicación, como en lo relativo al lugar de refugio del personal que realiza la destrucción.

En la tabla 1 se indican las distancias mínimas que deben existir entre el lugar de destrucción y las casas o lugares habitados y vías de comunicación más próximas (salvo que se haya impedido el acceso a ellas). Ha de tenerse en cuenta que estas distancias mínimas no garantizan contra la eventual rotura de algún cristal; para esto sería necesario al menos, triplicar las distancias indicadas, sin que, pese a esto, pudiera obtenerse la seguridad absoluta.

Tabla 1 Distancias mínimas a lugares habitados y vías de comunicación.

Cantidad de explosivo          Distancia mínima aconsejable a destruir

Hasta 1 Kg.                         150 m

De 1 a 2 Kg.                        200 m

De 2 a 5 Kg.                        250 m

De 5 a 10 Kg.                      325 m

De 10 a 25 Kg.                    450 m

De 25 a 50 Kg.                    550 m

De 50 a 100 Kg.                   700 m

Estas distancias, especialmente en el caso de grandes cantidades, deben duplicarse en la práctica al objeto de evitar el desmoronamiento de las pilas de materias explosivas preparadas para su destrucción.

Destrucción de explosivos industriales

Destrucción de explosivos con nitroglicerina

(Gomas, Explosivos de seguridad y Explosivos pulverulentos: Amonita, Dinamita).

El método más rápido y eficaz de destrucción, si se dispone de un lugar suficientemente alejado de todo lugar habitado o de tránsito, es provocar su explosión.

Todos los explosivos pueden ser iniciados con un cebo adicional, aunque se encuentren húmedos e incluso mojados.

Cuando se trate de explosivos deteriorados, la sobrecarga o cebo de explosivo gelatinoso debe ser como mínimo del 20% del peso total del explosivo a destruir.

Cuando sea necesario proceder a la combustión del explosivo, se procederá teniendo la precaución de que la capa del explosivo sea lo más delgada posible, sin que supere su espesor nunca a los 5 cm:

Es de destacar que ciertos explosivos pulverulentos, especialmente los de seguridad, arden mal y tienden a explosionar si no se les ha impregnado adecuadamente con un combustible líquido como el gasoil.

El agua no resulta apropiada para destruir este tipo de explosivos, ya que las gomas no son solubles en ella, y en el caso de los explosivos pulverulentos, aunque lleguen a disolverse las sales, queda insoluble, entre otros aceites, la nitroglicerina-nitroglicol, lo que puede resultar peligroso, excepto que se sumerjan en grandes cantidades de agua, como cuando se destruyen arrojándolos al mar o lagos profundos. 

Destrucción de explosivos sin nitroglicerina

En general, el mejor método de destrucción es mediante disolución en agua, aunque debe tenerse en cuenta que ésta queda contaminada, principalmente por nitratos.

Visitas: 0

error: El contenido esta protegido !!