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Formación exclusiva para Escolta Privado
4.3 Contramedidas electrónicas.

Contramedidas electrónicas

INHIBIDORES DE FRECUENCIA O PERTURBADORES.

Los inhibidores de frecuencia (RF Jammers, en inglés) son dispositivos diseñados par a inutilizar otros dispositivos que funcionan mediante radiofrecuencia y que están cobrando un gran protagonismo en el sector de la seguridad.

Ello viene motivado por el auge y expansión de la tecnología inalámbrica: teléfonos móviles, walkie talkies, señales de televisión, cámaras inalámbricas, bluetooth, redes sin hilos (WiFi), etc. Un inhibidor de frecuencia es un dispositivo electrónico que impide o dificulta las transmisiones radioeléctricas en un determinado rango de frecuencias mediante la emisión de una señal de mayor potencia que la del emisor.

Se compone básicamente de un generador de señal y un transmisor. El primero genera una señal que es enviada a través del segundo con una potencia determinada según la necesidad. Esta señal carece de información útil, únicamente es una señal generada por un oscilador o generador de onda. Ésta, al emitirse con mayor potencia que los sistemas de transmisión a interferir, las suprime, evitando que emisor y receptor establezcan la comunicación.

Se utiliza básicamente por motivos de seguridad para impedir actos de sabotaje, espionaje o la activación de explosivos.

La amplitud de dispositivos para perturbar frecuencia s afecta a todas las trasmisiones conocidas y usadas habitualmente, entre ellas GPS, radares, telefonía móvil AMPS/GSM/CDMA, dispositivos infrarrojos, vídeo, audio y RF.

En seguridad es este último tipo de emisores, los de radiofrecuen cia, los que más preocupan, ya que son los que usan los terroristas para activar explosivos.

Para este fin, el uso de teléfonos móviles no garantiza la exactitud en el momento de la activación. Con un dispositivo de radiofrecuencia y entre estos dispositivos está cualquier mando adistancia para abrir un garaje o un vehículo el terrorista consigue la activación en el momento preciso.

Lo que hace un inhibidor es distorsionar esa señal de forma que no sea reconocible para el receptor.

LEGISLACIÓN (Contramedidas electrónicas)

Los inhibidores de frecuencia son ilegales en muchos países, especialmente en Europa y su utilización está restringida únicamente aplicaciones de seguridad.

De hecho, tienen dos utilidades muy diferentes.

O bien se utilizan por motivos de seguridad o con intenciones de sabotaje y robo. Por ello, la legislación vigente delimita con precisión su utilización, evitando que personas físicas o jurídicas hagan un uso ilegal de estos dispositivos con intenciones delictivas. De hecho, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones recoge que “si los equipos anulan las frecuencias de radio mediante la emisión de señales radioeléctricas que perturbando, crean interferencias que inhabilita por ejemplo el uso de teléfonos móviles, estos equipos, por el solo hecho de utilizar el espectro radioeléctrico deberán estar a lo dispuesto en la Directiva 99/05/CE, transpuesta a la legislación española mediante el Real Decreto 1890/2000 de 20 de noviembre“.

Asimismo, la citada Directiva contempla u na serie de equipos que están exentos de la aplicación de la misma, como pueden ser, los utilizados exclusivamente para actividades relacionadas con la seguridad públ ica, la defensa nacional, la seguridad del Estado y las actividades del Estado en el ámbito del Derecho Penal.

De ello se deduce que, en determinadas circunstancias, estos equipos pueden ser puestos en servicio, siempre que se encuentren en la situación anterior, ya que no les sería de aplicación ni la Directiva ni el Real Decreto.

Igualmente la UCSP del Mº de Interior expone de forma clara en un informe que: “Los dispositivos inhibidores de frecuencia sólo pueden ser usados por las FFCCS y Administraciones Públicas autorizadas, por lo que, en la actualidad, todos aquellos que se estén utilizando fuera de esta excepción, y sin la autorización expresa de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, se encuentran al margen de la legislación vigente, pudiendo aplicarse, en consecuencia, previa denuncia, el correspondiente régimen sancionador por parte del organismo competente”.

ESCOLTA PRIVADO

Así, entre las principales aplicaciones y usuarios autorizados de estos dispositivos se encuentran los siguientes:

  • Grupos de operaciones Especiales
  • Unidades de desactivación de explosivos
  • Unidades antiterroristas
  • Unidades antidroga
  • Unidades antidisturbios
  • Negociadores de secuestros
  • Controles policiales
  • Comisarías de Policía
  • Establecimientos penitenciarios
  • Protección de convoyes y patrullas militares
  • Escoltas y protección de personalidades
  • Prevención de sabotajes
  • Instalaciones militares
  • Sedes gubernativas
  • Refinerías de petróleo y gasolineras
  • Edificios de alta seguridad
  • Juzgados
  • Instalaciones aeroportuarias
  • y un largo etcétera.

APLICACIONES

Telefonía móvil.

El uso de inhibidores de frecuencia para silenciar móviles es cada vez más frecuente en los espacios públicos tales como salas de espectáculos, hospitales, centros educativos, etc.

El inhibidor transmite ondas de radio de muy baja potencia que delimitan unas zonas sin cobertura.

Los inhibidores confunden los circuitos de codificación de los teléfonos móviles y les hacen creer que no están conectados a ninguna antena de operadores de telefonía móvil.

Una gran parte de los inhibidores de frecuencia utilizados en nuestro país se emplean para dejar en sombra los teléfonos, pero estos aparatos tienen tres tipos de aplicaciones.

En primer lugar está el aislamiento acústico.

Se trata de que el teléfono móvil no suene en situaciones donde puede interferir con el servicio que se está prestando.

Esta radiación , si bien es inocua para las personas, puede ser peligrosa en determinados entornos, como por ejemplo los aparatos de soporte vital que existen en las UCIs.

También puede provocar interferencias en diversos dispositivos de diagnóstico avanzado.

Usar el móvil en un avión también resulta peligroso porque puede interferir gravemente con la instrumentación de a bordo.

Hay un tercer campo donde los inhibidores de telefonía móvil se están convirtiendo en herramienta fundamental: la seguridad.

Una herramienta sencilla y barata de espionaje es el teléfono móvil. Basta con esconder un móvil con la batería cargada en un salón donde se va a desarrollar una reunión que se quiere espiar poco antes de iniciarse la reunión.

Un inhibidor de frecuencias de telefonía móvil soluciona este problema creando una zona de sombra en la sala de reuniones y preservando la confidencialidad.

Si el rango de frecuencia que inhibe es suficientemente completo, no sólo se interfieren las llamadas de telefonía móvil, sino otros tipos de espionaje como el láser o los microondas.

Sin embargo, una de las utilidades más perversas del teléfono móvil es la que realizan los grupos terroristas. Basta recordar la masacre del 11-M para ser consciente de sus tremendas consecuencias.

En lugar de emplear un receptor de infrarrojos como los de las puertas de los garajes o un mando de maqueta de radio de radiocontrol, se utiliza un teléfono móvil c omo activador de las bombas.

Para los terroristas todo son ventajas ya que es un sistema de activación realmente barato, las modificaciones que hay que hacerle al teléfono para convertirlo en mecanismo detonador son sencillas, y, además, la bomba se puede activar desde cualquier lugar del mundo.

Grandes superficies o edificios públicos también son lugares donde la instalación de inhibidores de frecuencias pue de evitar un atentado.

Una ventaja de los inhibidores de frecuencias es que además existen versiones portátiles que pueden instalarse en los vehículos de políticos, funcionarios, personalidades y empresarios para evitar que se activen bombas al pas o de los vehículos por teléfono o incluso mediante mandos de infrarrojos.

De hecho, los servicios de escolta de las personas amenazadas por ETA disponen de inhibidores de frecuencias si bien algunas fuentes citan la existencia de posibles cambios de nuevas técnicas de la banda terrorista para activar sus artefactos, como células fotoeléctricas o nuevos mandos a distancia.

GPS

Estos sistemas se posicionamiento y localización se instalan en ocasiones para evitar robos de coches.

Algunas empresas de seguridad ofertan la colocación camuflada en el vehículo de un minúsculo GPS activable mediante una clave a distancia.

Ni el propietario puede saber donde está instalado. En caso de robo, tan sólo debe llamar a la central aseguradora, desde donde activan mediante la clave el mini GPS de ese vehículo.

A partir de ese momento, en cuanto el vehículo esté en marcha y por un sistema reticular, darán con la posición exacta del coche, con cinco metros de error máximos. Cuando lo tienen controla do, avisan a las Fuerzas de Seguridad.

El sistema de localización por GPS tiene el inconveniente de su elevado coste y del malintencionado uso que de los inhibidores de frecuencia pueden hacer los delincuentes para anular la señal que emite el localizador.

Alarmas antirrobo inalámbricas.

Las centrales inalámbricas usan sensores inalámbricos alimentados por pilas o baterías y transmiten vía radio la información de los eventos a la Central Receptora de Alarmas (CRA).

Si un delincuente usara un inhibidor de frecuencia en la misma banda que la alarma, esta quedaría inutilizad a al no poder comunicarse los sensores con la central.

Joyerías, grandes superficies, almacenes y cualquier pequeño comercio queda desprotegido de su sistema de alarma inalámbrico con los inhibidores de frecuencia.

Sin embargo, existen en el mercado nuevas alarmas antirrobo que disponen de anti-inhibidores de frecuencia que hacen que éstos no puedan bloquear la señal entre los detectores y la central.

Cierre , apertura y alarma de coches.

En la mayoría de los vehículos oficiales o con riesgo de ataques se incorporan perturbadores que interfieren sobre las frecuencias más habituales para el uso en activación de explosivos a distancia.

Los sistemas de seguridad que impiden activar explosivos barren todas las ondas electromagnéticas en un determinado radio y se usan por motivos de seguridad.

Afectan a todos los sistemas inalámbricos, desde la telefonía móvil hasta las alarmas, pasando por la s llaves de tarjeta electrónica que incorporan muchos coches modernos.

Estos barredores de frecuencia también se mueven, por ejemplo, en los coches oficiales.

En algunos casos queda inutilizado el sistema electrónico de apertura, en otros el de arranque y, a veces, los propietarios se encuentran abierto el coche que dejaron cerrado.

Esta vulnerabilidad de los cierres electrónicos ha provocado que los inhibidores de frecuencias sean una herramienta con un creciente uso entre los delincuentes más refinados.

Tienen la ventaja de que, además de facilitar la apertura de vehículos, pueden inutilizar algunos tipos de alarma.

 

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