Concepto

Se denomina como primeros auxilios a aquellos primeros procedimientos y técnicas básicos e inmediatos que cualquier persona sin necesidad de ser un profesional médico le propinarán a una persona víctima de un accidente o de una dolencia repentina.

La atención urgente surge cuando se hace necesaria la asistencia inmediata, ya sea:

Por accidente.
Por la aparición súbita de un cuadro grave.
Por empeoramiento de una enfermedad crónica.
Para evitar sobrecargas en los servicios hospitalarios de urgencias, por favor acude a éstos servicios sólo en casos de emergencia o cuando sea necesaria atención sanitaria inmediata.
Urgencia

Una urgencia se presenta en aquellas situaciones en las que se precisa atención inmediata.

Emergencia

Una emergencia es una situación crítica de peligro evidente para la vida del paciente y que requiere una actuación inmediata. Normalmente estamos frente a una emergencia cuando:

La persona afectada está inconsciente.
Se sospecha que ha sufrido un infarto o tiene un paro cardiaco.
Hay una pérdida abundante de sangre.
Se sospecha que puede haber huesos rotos.
Se sospecha que puede haber heridas profundas, por ejemplo, de arma blanca.
Cuando se observan dificultades para respirar.
Cuando se observan quemaduras severas.
Cuando se observa una reacción alérgica severa.
En estos casos llama al 112 o acude de inmediato al servicio de urgencias más cercano 

Triaje

El triaje es el proceso de elacuación y clasificación de las víctimas, en caso de accidentes con múltiples afectados, que permite priorizar el orden de atención o evacuación.

La priorización de las víctimas se hace en base a:

Gravedad del paciente
Posibilidad de supervivencia con los medios disponibles
Máximo período de tiempo en que puede diferirse el tratamiento
Tras el reconocimiento y evaluación de los heridos se les clasifica con colores según su gravedad.

Rojo: Heridos que necesitan asistencia y evacuación inmediata.

Ejemplos: Paciente en choque, estado epiléptico o convulsivo, paro cardiaco o respiratorio, dificultad para respirar, fracturas o golpes graves, traumas (cráneo, cadera), heridas graves, parto en curso, intento de suicidio, embarazada con sangrado.

Debe atenderse inmediatamente.

Amarillo: Heridos graves que necesitan asistencia hospitalaria pero pueden esperar (Puede complicarse en cualquier momento).

Ejemplos: Vomitos o Tos con sangre y fiebre sin mejora después de una consulta médica, cuerpo extraño en ojo, en oído, dolor de cabeza, con síntomas asociados, signos de infección de herida quirúrgica, heridas que necesitan puntos que no involucre un órgano vital, embarazadas sin sangrado, dolor en el pecho de más de 5 días, dolor abdominal de más de 5 días.

Promedio de espera para la atención: 1 horas.

Verde: Heridos leves que no necesitan asistencia hospitalaria inmediata.

Ejemplos: Vomito sin sangre, diarrea sin deshidratación, alergias, enfermedades crónicas, enfermedades en menores de 5 años sin complicaciones, esguince, espasmo muscular, tos seca y malestar general, trauma menor.

Promedio de espera para la atención: hasta 2 horas

Negro o Gris: Los fallecidos o accidentados con pocas posibilidades de sobrevivir o las posibilidades de recuperación son nulas.

Heridos con lesiones craneales con pérdida de masa encefálica, lesiones de columna con ausencia de sensibilidad, agonizantes… 

La clasificación de las víctimas:

Se prioriza el interés colectivo sobre el individual.

La conservación de la vida tiene prioridad sobre la de un miembro funcional y la función sobre el defecto anatómico.

Las principales amenazas para la vida están constituidas por la asfixia, la hemorragia y el shock.

“PRIMUM, NON NOCERE”

En primer lugar, conviene dar un concepto claro y simple de lo que son y lo que buscan, las Técnicas de Primeros Auxilios, para situar así el parámetro en que nos encontramos y los objetivos que se pueden pretender alcanzar.

Las Técnicas de Primeros Auxilios consisten en esa primera ayuda, imprescindible y necesaria, que se desarrolla en favor de una o varias víctimas, afectadas súbitamente por una lesión o un accidente, con el fin de evitar que empeore su estado psico-físico, y prestar las atenciones iniciales y precisas, encaminadas a resolver esa situación, por grave que sea.

En segundo lugar, se impone exponer el concepto de urgencia, dentro del cual pueden comprenderse las Técnicas de Primeros Auxilios cuando se han producido, de por medio, daños personales.

Urgencia, podría definirse como toda situación anormal en la que se ha generado un peligro o se ha materializado un daño en bienes y personas, y que requiere la puesta en funcionamiento de uno o varios protocolos de emergencia para su propia y efectiva resolución.

Estos protocolos son sistemas de actuación, establecidos tras un estudio de las diferentes situaciones de urgencia que puedan darse, y que han de seguirse de manera puntual y ordenada, para asegurar así la neutralización del peligro o el cese de los daños en el menor tiempo y de la manera más efectiva posible.

Son estos protocolos los que establecen el orden de prioridad en la asistencia a las víctimas, pero siempre se ha de contar con el análisis previo, que haga el socorrista o la persona encargada de activar el sistema de emergencia, con respecto a la situación a resolver, eligiendo bajo su criterio el protocolo más adecuado para alcanzar dicha meta.

Es aquí, en los criterios de elección, donde nos debemos centrar ahora, y enumerar una relación (no cerrada) de principios que han de guiarlos:

a) No correr peligros innecesarios, ser conscientes de nuestras limitaciones y no ejecutar acciones temerarias.

b) Pedir ayuda siempre, aportando toda la información de importancia, de forma breve y concisa, y solicitando los recursos que, a nuestro juicio, puedan ser necesarios para llevar a buen término la urgencia.

c) Seguir los protocolos de emergencia.

d) Ser la primera línea de ayuda, mantener la seguridad y estabilidad dentro de lo posible, y resistir lo que razonablemente se pueda.

e) Mantener la serenidad y sangre fría, pero la mente despierta.

f) Actuar según la gravedad y prioridades que la urgencia nos imponga.

Ante todo accidentado se debe conocer que tenemos la obligación de auxiliarle primero “por solidaridad” y segundo, “por precepto legal”.

Debemos de conocernos y ser conscientes de nuestras limitaciones y seguir los siguientes CONSEJOS:

  1. No hacer las cosas sin saber.
  2. Protegernos y proteger.
  3. No hacer comentarios.
  4. Jamás prometeremos nada a los pacientes.
  5. Transmitir nuestra tranquilidad.
  6. No perder nunca la calma ante los accidentes.

 
La conducta PAS
La conducta PAS es la conducta de actuación general ante una situación de emergencia.

PAS es un acrónimo de las palabras PROTEGER, AVISAR y SOCORRER.

PROTEGER
Hay que considerar, durante la protección al accidentado, a uno mismo y a terceros, que después de un accidente puede persistir el peligro que lo originó.

Es necesario hacer seguro el lugar, tanto para el accidentado como para quien le socorre. Si el peligro persiste, aléjelo del accidentado y de usted mismo. Si esto no fuera posible, aléjelo y aléjese de él o bien señalice su presencia si la situación así lo requiere.

AVISAR
Ponga los hechos al corriente de los servicios de atención sanitaria. Cuando contacte con ellos identifíquese, dé dirección o coordenadas exactas de su ubicación y si no fuera posible dé referencias para la localización del lugar donde se encuentra.

No olvide dar el número de accidentados, el tipo de víctimas y las lesiones que pudieran tener. Además, informe de posibles peligros en la zona que pudieran empeorar la situación.

Nunca cuelgue el teléfono sin cerciorarse de que su mensaje ha sido recibido, e incluso haga que la persona que le atiende repita el mensaje.

El teléfono europeo de emergencias es el 112.

Los teléfonos móviles permiten hacer llamadas aun teniendo las llamadas restringidas.

SOCORRER
Un consejo, a la hora de asistir al accidentado o herido, es que mantenga la calma eso tranquilizará también al herido.

No mueva al accidentado, eso podría provocar más lesiones. En una primera exploración compruebe sus signos vitales, es decir, estado de consciencia y si existe respiración, pulso y posibles hemorragias. Además, compruebe síntomas en una exploración secundaria, buscando puntos dolorosos, heridas o contusiones, deformidades, sensibilidad y movilidad.

 Lesgilacion en primeros auxilios

Según el Código Civil, en el art. 6, se establece que la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento

Esto quiere decir que, aunque una persona no sepa que existe una normativa aplicable, ante una situación de primeros auxilios, esta no es razón para incumplirla.

Por este motivo, ante una situación de emergencia, cualquier persona tiene la obligación de atender a la víctima. Si esto no se cumple, se esta incurriendo un delito por omisión del deber del socorro. Esto por tanto podría traer graves consecuencias como una multa e incluso una pena de prisión.

Por otro lado, si la presencia de un accidente le ocurre a un profesional sanitario y este decide no auxiliar al accidentado, hablamos de un delito por imprudencia temeraria, ya que está poniendo en peligro la vida y la seguridad de otras personas. Por tanto, las consecuencias y repercusiones serian aún más graves.

Según el articulo 1 del Código Penal, son: delitos o faltas las acciones u omisiones dolorosas o culposas penadas por la Ley:

Hay que tener en cuenta, que, si no se actúa en estado de emergencia, ya sea pidiendo ayuda en caso de un ciudadano sin conocimientos, de una persona con formación de primeros auxilios o de un profesional sanitario, para que sea delito se debe actuar con intención y con imprudencia o culpa.

Nos referimos a actuar con intención cuando sabemos lo que estamos haciendo y queremos causar un mal consciente de lo que se hace y totalmente de forma voluntaria.

Y hablamos de actuar por culpa o imprudencia cuando se causa un daño por no realizarlo con suficiente cuidado, pero sin intención de causa.

Por otro lado, es muy común que las personas se pregunten al dar primeros auxilios una serie de cuestiones, como, por ejemplo.

¿Qué ocurrirá si agravo la situación del accidentado al atenderlo?
¿Qué responsabilidad se asume si el resultado de la actuación no es el que se esperaba?
¿Qué pasaría si no atiendo al accidentado?
Las respuestas a estas preguntas podemos encontrarlas siguiendo los siguientes pasos a seguir ante una situación de emergencia, ya que serian como las reglas básicas que hay que cumplir para auxiliar a otra persona legalmente. Estas son las siguientes:

Pedir ayuda
Identificarnos
Pedir permiso para atender a las personas accidentadas
Pedir ayuda

Esta es la medida mas importante en los primeros auxilios. Existe en pedir apoyo o ayuda antes de intervenir tocando el cuerpo del paciente.

Se puede pedir ayuda gritando auxilio o mandando a alguien para que llame a emergencias.

Identificarnos

Es fundamental presentarnos ante un accidentado (siempre que este consciente), ya que como ya sabemos, una persona cuando sufre un accidente tiene miedo, por tanto, el hecho de identificarnos le dará más confianza,

Por ejemplo: Hola, mi nombre es Maria y voy a ayudarte.

Pedir permiso para atender a las personas accidentadas

 El auxiliador siempre tiene que pedir permiso al accidentado antes de atenderle.
Si el accidentado esta consciente se le preguntara. ¿puedo ayudarlo?
Si responde que si se procederá a atender la emergencia.
Si responde que no esperaremos al lado del accidentado para volver a preguntarle en unos minutos.
Si el accidentado esta inconsciente, se dará por hecho que necesita ayuda, por tanto, se procederá a intervenir directamente.
Por último, es importante intentar que haya siempre testigos que vean lo que el auxiliador esta realizando, ya que en caso de que la victima pierda objetos personales o se vuelva contra el auxiliador, este protegido por más personas.

A parte de los delitos que ya hemos comentado antes, vamos a nombrar otros que pueden incurrir también al auxiliar.

Denegación de auxilio: Va dirigido aquellas personas que ostentan la condición de funcionarios públicos y por tanto tienen mayor obligación de intervenir que un ciudadano normal y corriente.

Omisión del deber de denunciar o impedir ciertos delitos: La ley castiga a las personas que pudiendo intervenir de manera inmediata no impidan un delito contra la vida y, en caso de no poder intervenir, se tiene el deber de denunciarlo.

Lesión por accidente: Con esto nos referimos que si el auxiliador, habiendo adoptado las medidas necesarias para evitar un daño, lo comete, y provoca una lesión en la víctima, pero sin intención ni culpa, no se considera delito y por tanto no existirá responsabilidad penal.

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