Incendiar es destruir o deteriorar -destrucción parcial- una cosa, mediante el fuego.

Pero cuando la intención es simplemente destruir, y para ello se recurre al fuego, sin que se cree un peligro para las personas o el medio ambiente, existe un delito de daños y no de incendio.

El delito exige dolo, voluntad de realizarlo, pero también se castiga el incendio por imprudencia grave, es decir, cuando se actúa con falta del cuidado más elemental.

Sus modalidades son cinco:

1. Incendio con riesgo para la vida o integridad física de las personas

Es el tipo de incendio más castigado pues la pena puede llegar a los 20 años.

Si el incendio causa muertos o heridos, se castiga el incendio más esos nuevos delitos.

Pero basta crear ese riesgo, sabiendo que existe el peligro de alcanzar a personas, para aplicar este delito.

Con el riesgo potencial creado, pues, es suficiente.

2. Incendios forestales

Incendio forestal, según la Ley de Montes de 21 de noviembre de 2003, es el fuego que se extiende sin control sobre combustibles forestales situados en el monte.

El delito consiste en incendiar "montes o masas forestales", agravándose la pena si se crea, además, una situación de peligro para las personas.

Además, la pena se puede elevar hasta los cinco años si el incendio alcanza "especial gravedad", entendiendo por tal: afectar a una superficie considerable, producir graves efectos erosivos en el suelo, alterar o afectar gravemente las condiciones naturales o los recursos allí existentes.

También se castiga el incendio sin propagación pero se deja sin castigo a quien evita la propagación del incendio que ha causado.

Quedan fuera de este delito los incendios en terrenos agrícolas o zonas urbanas,

Su enjuiciamiento se hace por un Tribunal del jurado

3. Incendios de zonas de vegetación, no forestales

Se requiere que creen un peligro y que no recaigan sobre zona forestal, esto es, arbórea, arbustiva, matorrales, de repoblación. Se trata de incendios sobre lo que no es "monte". De este modo se sancionan todos los incendios sobre el medio natural, siempre que tengan una cierta potencialidad lesiva.

4. Incendios de bienes propios

Se sanciona el autoincendio, unido a determinados comportamientos: incendio de bienes propios con el propósito de defraudar o perjudicar a un tercero, (así, para cobrar un seguro de incendios); causar perjuicio a terceros o poner en peligro de propagación edificio, arbolado, plantío, bosques o espacios naturales.

5. Incendios imprudentes

Se castigan como tales, con una pena inferior, los incendios en que concurra imprudencia grave del autor. Pero algunas de las conductas examinadas no admiten tal imprudencia, porque para ser castigados exigen circunstancias incompatibles con un proceder imprudente. Así, no es posible penar por imprudencia, cuando el autor busca obtener un beneficio económico derivado del incendio o cuando incendia sus bienes con ánimo de defraudar o perjudicar a terceros.