proporcionalidad
 
Uso defensivo de la fuerza
 
De acuerdo con los principios adoptados por la Organización de Naciones Unidas el uso de la fuerza y de las armas debe conciliarse con el respeto de los derechos humanos, de tal forma que se reduzca, en la medida en que sea posible, el empleo de medios que puedan generar lesiones o la muerte.

 

Con base en lo anterior y teniendo presente el objetivo de la seguridad privada, se concluye que el uso de fuerza por los funcionarios de las compañías de vigilancia y seguridad privada, debe ajustarse a los siguientes parámetros:  Es de carácter excepcional Sólo debe utilizarse en casos estrictamente necesarios.
Procede en casos de legítima defensa.
 
La fuerza, es decir el uso de medios de confrontación, se encuentra autorizado como respuesta a:
Una amenaza actual, inminente y real, de vulneración de la vida o de la integridad propia o de las personas o de los bienes que se encuentran bajo su cuidado, siempre que no pueda ser evitada por otros medios.
 
No está autorizado como medio ofensivo, es decir de ataque.
De igual forma, el uso de la fuerza se encuentra legitimado en los casos de flagrancia, es decir para proceder a la aprehensión o retención de quien acaba de cometer un delito o para impedir su fuga, mientras hace presencia la policía.
Debe observarse en principio de proporcionalidad
 
Debe aplicarse el principio de proporcionalidad entre la reacción y la amenaza, de tal forma que entre menor sea la amenaza, menor debe ser la reacción. 
 
Esta valoración debe realizarse no sólo con relación a los medios utilizados por quienes la ejecutan, sino también con relación al valor del bien en riesgo, tal y como sería el caso de amenazas en contra de la vida o la integridad física de las personas, frente a amenazas de hurto o de daños de bienes.

 

Uso de la fuerza y utilización de armas
 
Se entiende por arma todo elemento que haya sido fabricado con el fin de amenazar, o producir lesión o muerte a una persona.
 
En concordancia con los principios ya expuestos de excepcionalidad y proporcionalidad, se presentan situaciones en donde a pesar de ser necesario el uso de la fuerza, no se requiere que vaya acompañada de utilización de armas. Tal es el caso de la utilización de caninos.
 
Si por el contrario, la amenaza es tal que sólo puede ser repelida haciendo uso de las armas, los principios enunciados indican que no sólo deben contemplarse las armas de fuego, sino que deben incluirse dentro de los elementos de dotación otra clase de armas no letales.
 
En este sentido la legislación colombiana ha establecido que para el cumplimiento de la labor de protección o custodia, los vigilantes “pueden utilizar cualquier medio… trátese de armas de fuego, medios tecnológicos, caninos, bastones de mando, vehículos, comunicaciones, armas no letales y cualquier otro elemento debidamente autorizado por la Dirección General de Seguridad Privada.”
 
No obstante esta autorización, debe recalcarse sobre la aplicación de los principios antes enunciados, los cuales tienen como fin la protección de la vida.
 
Por lo tanto en la utilización de la fuerza con armas, deberá tenerse en cuenta:
 
  1. Se preferirá siempre el uso de armas o elementos incapacitantes no letales.
  2. La utilización de las armas de fuego es una medida extrema tal y como ocurre en los casos en que exista una resistencia armada, en defensa propia, o en los que se presente una situación de peligro para la vida o la integridad de otras personas que no pueda solucionarse por otros medios.
  3. El permiso para el porte y uso de armas por parte del personal de vigilancia y seguridad privadas, es excepcional. No se autoriza la utilización de armas de guerra o de uso exclusivo de la fuerza pública.
 
Cuando el uso de las armas sea inevitable, deberá darse aplicación estricta a las siguientes conductas:
 
  1. La actuación del personal de vigilancia y seguridad privada será absolutamente proporcional a la amenaza.
  2. Deben reducirse, al máximo, los daños y las lesiones causadas y en todo caso dar prevalencia a la protección de la vida humana.
  3. En los casos en que se presenten lesiones o se comprometa el estado de salud de las personas, el personal de vigilancia y seguridad deberá actuar de tal manera que garantice la prestación de los primeros auxilios o servicios médicos a la mayor brevedad posible.
  4. Deberán comunicar de inmediato a sus superiores sobre el hecho. La utilización de la fuerza con uso de armas, especialmente de fuego, deberá ser notificada por el personal de vigilancia y seguridad privada a sus superiores, con quienes se coordinará la información que deba ser remitida o puesta a disposición de las autoridades competentes.
Toda persona que preste el servicio de vigilancia y seguridad privada con el uso de las armas, deberá estar previa y adecuadamente capacitado y entrenado.
 
Es necesario que las compañías de seguridad privada establezcan previamente protocolos que contengan políticas sobre de la conducta de su personal ante situaciones defensivas así como la oportunidad y condiciones para el uso de la fuerza.



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